cine americano

Terciopelo azul

Plano de un cielo azul radiante; la cámara panoramiza en sentido descendente hasta enfocar las bellas flores de un jardín; un bombero saluda amablemente desde el camión que circula por el vecindario (fotograma 1); unos escolares cruzan la calle bajo la protectora mirada de una voluntaria que les da paso; un hombre riega el césped mientras su esposa mira la televisión en el interior de la vivienda… De repente, un pequeño incidente quiebra la armonía del momento: la manguera con la que el hombre está regando se enrosca en una rama y, justo en el momento de intentar liberarla,

Director:

Carta de una desconocida

He encontrado una nueva excusa para no ir demasiado a menudo al cine: si se trata de una película de un director al que admiro, ya puedo imaginarla sin verla; cuando conoces bien el estilo de un director, no tienes necesidad, por así decirlo, de ver su película, de tan bien que puedes imaginarla. En cuanto a los que trabajan mal, puedes igualmente imaginar sus películas sin verlas
Max Ophuls
 

Director:

Sin perdón

Ella era una muchacha guapa, no sin ofertas de matrimonio. Así que a su madre se le rompió el corazón cuando decidió contraer matrimonio con William Munny, un ladrón y asesino conocido, un hombre notorio por su carácter vicioso e inmoderado. Cuando ella murió, no fue por él, como esperaba su madre, sino de viruela. Fue el año 1878
 

Director:

Fargo

En una de las mejores secuencias de Fargo, después de asesinar al policía que les detiene en la carretera, el psicópata Gaear Grimsrud (Peter Stormare) emprende la persecución del vehículo que se ha cruzado con la escena el crimen y huye a toda velocidad por la carretera helada. Desde el automóvil del perseguidor, las luces rojas de los faros posteriores que se observan a lo lejos se van acercándo cada vez más hasta que, de repente, desaparecen en la oscuridad. Gaear, perplejo, disminuye la velocidad y descubre, al poco rato, el automóvil estrellado en la cuneta.

Director:

Laura

“Jamás olvidaré el fin de semana en que murió Laura. Un sol plateado ardía en el cielo como una enorme lupa. Fue el domingo más caluroso que recuerdo. Me sentía como si fuera el único ser humano que quedaba en Nueva York. Porque me sentí solo cuando murió Laura. Yo, Waldo Lydecker, fui el único que la conoció de veras”
 

Director: