cine francés

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L'Atalante

“No estamos en los barcos para gandulear.
No navegamos para descansar.
Pegados al timón hacemos malabares
por la sonrisa de una joven, que nos retiene y nos llama.
Y si el tiempo es duro, debemos resistir,
pues tenemos el corazón alegre por ser marineros.
Los jóvenes embarcados durante largo tiempo
tienen el cuello bronceado.
Y los ojos del color del viento,
los marineros se los robaron”

 
 

Director:
Jean Vigo

El último tango en París

Los rostros desfigurados de las pinturas de Francis Bacon que aparecen en los créditos iniciales de El último tango en París son premonitorios del mundo en descomposición por el que transita el protagonista, Paul (Marlon Brando). Un universo habitado por seres en proceso de degradación, tal como se evidencia en las siluetas distorsionadas que se nos muestran constantemente a través del lienzo deformante de espejos rotos y cristales translúcidos (fotograma 1 - una imagen que se erigirá en leitmotiv de la película).

La pianista

Si había un director especialmente idóneo para llevar a la pantalla una narración con la tremenda aridez emocional que transmite la novela de la polaca Elfriede Jelinek, ése era el austríaco Michael Haneke; creador igualmente centroeuropeo, su filmografia precedente ya presentaba una fuerte fijación por la insania y el desequilibrio, con sus consecuentes derivadas de violencia y desestructuración (personal, familiar y/o social), articulados en relatos caracterizados por un despojamiento formal elevado: un contexto, pues, ideal para integrar una propuesta como la de La pianista, en

Director:

El rayo verde (Comedias y proverbios, V)

“Tuve la idea de El rayo verde en octubre del 83 y la rodé en el verano del 84. Su génesis sólo duró, por tanto, un año, mientras que para otras películas ha podido durar hasta veinte. Mantuve una entrevista con Marie Rivière, grabándola con un magnetofón, en diciembre del 83. Es una película para la cual no he escrito nada. El estímulo vino de algo que había leído en un correo del corazón. Una mujer decía que se encontraba guapa, pero que los hombres no la miraban, aunque hacía todo lo posible para provocarlos. Esa situación me pareció trágica y divertida al mismo tiempo.

Director:

Nathalie Granger

Como en casi todas las películas que conozco de su filmografía, la trama argumental de Nathalie Granger, cuarto largometraje de Marguerite Duras, se puede resumir en apenas un par de líneas: en una vieja casa, Isabelle (Lucia Bosé) comparte con su amiga (Jeanne Moreau) su inquietud a causa del comportamiento rebelde de su hija Nathalie (Valerie Mascolo) y su dificultad para relacionarse con ella.

Director:
Marguerite Duras

Boy meets girl

La convención formal utilizada en cine para originar, dar sentido y reflejar el sentimiento amoroso siempre ha sido la misma: se utiliza el rostro de los actores y plano-contraplano del efecto producido en su expresión que registra el conjuro. Si además de todo ello los actores que interpretan dicho sentimiento son figuras atractivas se consigue la sensación de verosimilitud en el espectador. Y si esto no es suficiente, se utilizan recursos musicales para que nos percatemos definitivamente de ello.

Director:

Mala sangre

Mala Sangre es una nueva entrega en forma de poema visual sobre la búsqueda infructuosa del amor en su concepción más idealizada: después de abandonar a Lise (Julie Delpy), Alex se echa en brazos de Anna, que a su vez está enamorada de Marc (Michel Piccoli), y le reprocha que no le corresponda de la misma manera (“Es absurdo, la vida nos reúne y tú…”), incapaz de asumir la no reciprocidad de sus sentimientos (“La primera vez que una chica se enamoró de mí pensé ‘Ya está, las chicas están enamoradas de mí’. Después lo dejamos, y ya no entendí por qué las que yo amaba no me amaban”).

Director:

Los ojos sin rostro

Segundo largometraje de George Franju (cofundador en 1937 de la Cinemateca Francesa junto a Henri Langlois), tras dirigir una decena de cortometrajes de carácter documental entre 1949 y 1957, Los ojos sin rostro es una obra de tono singular, que parte del relato policiaco para adentrarse poco a poco, pero de manera irremisible, en el género del fantástico, hasta convertirse en un fascinante film de horror que llegó a ser clasificado en su día por la célebre crítica del NY Times, Paulina Kael, como “la película de terror más elegante que se haya hecho jamás”.
 

Director:
Georges Franju