Dersu Uzala

Dersu Uzala
Director:

Título Original: Dersu Uzala / Año: 1975 /  País: Unión Soviética-Japón / Productora: Mosfilm / Atelier 41 / Duración: 141 min. / Formato: Color - 2.20:1
Guión: Akira Kurosawa, Yuri Nagibin (Libro: Vladimir Arsenev) / Fotografía: Asakadzu Nakai, Youri Gantoman, Fedor Dobronrabov / Música: Isaac Schwartz
Reparto:  Maksim Munzuk, Yuri Solomin, Svetlana Danilchenko, Dima Kortishev, Schemeikl Chokmorov, Vladimir Kremena
Fecha estreno: juliol 1975 (Moscow Film Festival) - 02/08/1975 (Japón)

Para mí, en la base de todo proyecto de película, existe esta necesidad interior de expresar algo, lo que alimenta la raíz y la convierte en árbol. Lo que hace florecer el árbol y dar sus frutos es la realización
Akira Kurosawa
 
Si existe una película humanista en el más amplio sentido del término, ésta es sin duda Dersu Uzala, probablemente la más hermosa historia de amistad jamás filmada y uno de las obras maestras de Akira Kurosawa. Adaptación de la obra homónima de 1923 en la que el explorador Vladimir Arseniev narra sus tres expediciones por la taiga del río Ussuri, el film de Kurosawa se estructura claramente en un prólogo, dos partes y un epílogo. En el breve prólogo, que tiene lugar en 1910, el capitán Arseniev (Yuri Solomin) acude al lugar de la muerte del protagonista, lo que da lugar a los recuerdos de los que vamos a ser testigos a partir de este momento. La primera parte, situada en 1902, nos muestra la primera expedición de Arseniev y su primer encuentro con Dersu Uzala (Maksim Munzuk), que se unirá al grupo como guía; en la segunda parte, que tiene lugar en 1907, asistimos al reencuentro de los dos protagonistas en el transcurso de una nueva expedición del capitán; mientras que en el epílogo vemos los últimos días de la vida de Dersu Uzala, recluido en la vivienda de Arseniev, en la ciudad de Khabarovsk, poco antes de ser asesinado tras su regreso a la taiga. Esta sencilla estructura, unida a una mínima trama argumental, permite a Kurosawa presentar la historia en forma de pequeños episodios que van a describir la profunda relación de amistad forjada entre los dos protagonistas ya desde su primer encuentro.
 
En el plano secuencia que configura el brevísimo prólogo, vemos a Arseniev consternado al ser incapaz de reconocer el paraje en el que está enterrado su gran amigo Dersu (fotograma 1), convertido ahora en una zona desforestada en la que se están construyendo nuevas viviendas. La imagen de un abatido Arseniev invocando el nombre de su amigo Dersu en medio de la zona en construcción, da paso a un hermoso plano de la taiga (que contrasta con el espacio anterior por su frondosa exuberancia) con el que arranca el flashback que da lugar a la primera parte del film. Esta presencia casi física de la naturaleza va a ser una de las claves de la puesta en escena de Kurosawa, construida a base de magníficos planos generales que integran a los personajes en perfecta armonía con el paisaje, consiguiendo el milagro de ofrecer imágenes de enorme belleza sin caer en ningún momento en un esteticismo gratuito.
 
Tres escenas a destacar entre las muchas excepcionales de esta primera parte del film: la primera, justo antes de que la expedición abandone la vieja cabaña en la que ha pernoctado, cuando Dersu le pide al capitán que deje algunos fósforos, sal y arroz para el próximo viajero que llegue a la cabaña, uno de los primeros momentos en los que Arseniev toma consciencia del profundo e innato sentido humanista del personaje que le acompaña; la segunda, en el espectacular episodio en el que los dos protagonistas se extravían en medio de un paraje helado y logran sobrevivir gracias al ingenio y la destreza de Dersu (fofograma 2), que construye una cabaña utilizando un trípode y la hierba que tienen a su alrededor (sin duda, una secuencia que depara algunas de las imágenes más terriblemente bellas de la película, con los dos personajes indefensos ante la inmensidad del paisaje helado); la tercera, justo al final de la primera parte, en el emotivo episodio de la separación de los dos protagonistas. Tras un escueto apretón de manos, Dersu y Arseniev se alejan en direcciones opuestas (Dersu ascendiendo la nevada ladera de una montaña, Arseniev siguiendo los raíles de una vía de tren que debe conducirle a la ciudad) hasta que, como movidos por un mismo impuso, ambos se dan la vuelta para lanzarse un último saludo mutuo con un grito que se erige como la más potente e inquebrantable declaración de amistad posible entre los protagonistas.
 
La segunda parte de la película arranca con una nueva expedición del capitán Arseniev, que muy pronto se reencontrará con su viejo amigo Dersu. A la emotiva secuencia del reencuentro le sigue un plano no menos espléndido en el que vemos a los dos personajes sentados en torno al fuego (fotograma 3), a la derecha de la imagen, mientras el resto de los militares de la expedición permanecen en un discreto segundo plano, en la parte superior izquierda, cantando una melancólica canción que sirve de fondo al diálogo de los dos protagonistas (uno de los muchos ejemplos de cómo Kurosawa obtiene la máxima emoción e intensidad mediante una ajustadísima composición que le evita recurrir al plano corto).
 
Esta segunda parte está a su vez dividida en dos partes claramente diferenciadas. La primera es la que, en palabras de Arseniev, reúne “los recuerdos más felices” de sus días junto a Dersu, tal como vemos en las espléndidas fotografías (de tono y composición milagrosamente documental) que recogen algunos de los episodios vividos por ambos personajes. La segunda parte, mucho más oscura y pesimista, se inicia a partir del encuentro de Dersu con el gran tigre Amba: su incontrolada reacción disparando al animal que logra huir transforma el carácter del cazador convirtiéndole en un viejo irascible y prácticamente irreconocible por parte de Arseniev. Este incidente, unido a la progresiva pérdida de visión de Dersu, van a acabar persuadiendo al viejo cazador para aceptar el ofrecimiento de Arseniev de instalarse junto con su familia en su vivienda de Khabarovsk.
 
Recluido en la vivienda de Arseniev (“¿cómo puede personas estar en una caja?"), Kurosawa nos muestra a Dersu de espaldas, sentado frente al diminuto fuego de una estufa (fotograma 4), en una dramática imagen que refleja el abatimiento de personaje, ya sin ningún aliciente que dé sentido a su existencia. Su regreso a la taiga será únicamente ya para encontrar la muerte, aunque ésta no sea bajo las fauces del temido Amba, sino a manos de un vulgar asaltador de caminos para robarle su rifle. Un triste y desesperanzado final con el que Kurosawa realiza una amarga diagnosis de la mezquindad de nuestro tiempo.
 
David Vericat
© cinema esencial (noviembre 2013)

VÍDEOS: 
Fragmento: la marcha de Dersu (V.O.S.E.)
puntuación: 
10

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