Los vikingos

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Los vikingos
Director:
Richard Fleischer

Título Original: The Vikings / Año: 1958 /  País: Estados Unidos / Productora: United Artists / Duración: 114 min. / Formato: Color - 2.35:1
Guión: Calder Willingham & Dale Wasserman (Novela: Edison Marshall) / Fotografía: Jack Cardiff / Música: Mario Nascimbene
Reparto:  Kirk Douglas, Tony Curtis, Ernest Borgnine, Janet Leigh, Alexander Knox, Frank Thring, James Donald, Maxine Audley
Fecha estreno: 11/06/1958 (NY)

Me encanta hacer películas y, si tengo alguna razón para hacerlas, disfruto mucho con ello
Richard Fleischer
 
Director de los llamados “de oficio” que abordó multitud de géneros (desde el thriller hasta el fantástico, pasando por el western, el musical, el péplum, el cine bélico o el de aventuras, como es el caso de Los Vikingos), Richard Fleischer transmite en todas sus películas la felicidad que se desprende de sus palabras, haciendo suyos todos los proyectos que llegaron a sus manos y en los que creyó por alguna u otra razón, más allá de las pretensiones “artísticas” de los mismos. Esta actitud dio como fruto títulos admirables como 20.000 leguas de viaje submarino (1954), Impulso criminal (1959), Barrabás (1961), Cuando el destino nos alcance (1974), Mandingo (1975), y las que para mí son sus tres obras maestras: Los Vikingos (1958), El estrangulador de Boston (1968) y El estrangulador de Rillington Place (1971). Y entre todas ellas, Los Vikingos es sin lugar a dudas la que mejor transmite la vitalidad y la pasión por el oficio de este “cineasta feliz” que fue Richard Fleischer.
 
Tras un pedagógico inicio en el que se nos cuentan algunas de las costumbres y creencias de los vikingos, la película arranca con el asesinato del rey inglés Edwin por parte del vikingo Ragnar (Ernest Borgnine) y la posterior coronación de su primo Aella (Frank Thring) como nuevo monarca de Inglaterra (fotograma 1). En esta escena, rodada en un único y elegante plano secuencia por parte de Fleischer, sabremos que la viuda reina Enid está encinta a raíz de la violación de Ragnar. Pero, siguiendo los consejos del sacerdote, el legítimo heredero será enviado a Italia justo después de nacer, para evitar su asesinato por parte del nuevo monarca. 20 años después, el rey Aella, a punto de casarse con la princesa Morgana (Janet Leigh), sigue atormentado por los rumores de la existencia de un legítimo heredero, hijo de la difunta reina Edit.
 
Este prólogo en territorio inglés, que nos sitúa en el conflicto dinástico de la historia, contrasta formalmente con las primeras imágenes de los vikingos: mientras que las escenas iniciales de los ingleses se sitúan bajo los claroscuros del castillo real (reforzando la idea de una élite dominada por las intrigas y las traiciones por el poder), el de la presentación de los vikingos es el luminoso espacio exterior de los grandes fiordos, tal como vemos al regreso de Ragnar a su tierra, después de una incursión en tierras inglesas. Las imágenes del poblado vikingo y el festivo recibimiento de los guerreros nos muestran una idílica sociedad que vive en armonía con la naturaleza, al contrario de los altivos ingleses. Esta confrontación entre la moderna-pero-corrupta sociedad inglesa y el salvaje-pero-íntegro pueblo vikingo va a ser una de las ideas que va a estar presente a lo largo de toda la película (plasmada con el inequívoco trazo naíf que el género de aventuras admite), hasta el punto de que las simpatías de Fleischer (y las del espectador) se ven rápidamente decantadas en favor de los salvajes vikingos, mucho más nobles en su primitivismo que sus oponentes ingleses. Tanto es así, que en el primer encuentro entre los dos principales antagonistas de la película, Einar (Kirk Douglas), hijo de Ragnar, y Eric (Toni Curtis), hijo de la reina Enid violada por Ragnar y, por tanto, hermanastro de Einar (hecho que ambos desconocen), la reacción de Eric (lanzando sin previo aviso su halcón contra el rostro de Einar - fotograma 2) provoca la inmediata empatía del espectador hacia el “salvaje” Einar, aun cuando el papel de “bueno” de la historia recaiga en el esclavo Eric (el primer plano de éste observando lleno de odio a Einar atacado por su halcón lo deja ciertamente en evidencia).
 
Lo que sigue a continuación es una espléndida película de aventuras en la que Fleischer mezcla con mano maestra ingredientes realistas (los guerreros vikingos saltando sobre los remos para celebrar el regreso a su tierra), con otros de pura invención (la prueba de la honestidad a tiro de hacha de la joven vikinga adúltera) y escenas de cine fantástico (Eric, condenado a morir ahogado, es salvado por la marea que se retira milagrosamente) con espectaculares recreaciones de emboscadas navales (el rapto de la princesa Morgana por parte de los vikingos - fotograma 3). Todo ello filmado con una potencia visual (apoyada en la magnífica fotografía de Jack Cardiff) que se sirve del formato Scope para integrar cada acción en los magníficos escenarios naturales en los que ésta se desarrolla.
 
Y todo ello, también, sin dejar de lado la enrevesada historia dinástica (de la que George Lucas tomaría no pocas ideas para su saga galáctica), con el componente cainita entre Einar y Eric que va a llevar al irremisible enfrentamiento entre ambos, en la espléndida escena final del duelo en el torreón. Antes, sin embargo, dos secuencias no menos memorables: la ejecución de Ragnar por parte de los ingleses, lanzado al foso repleto de perros salvajes (ejecución que pone de manifiesto la crueldad de los “civilizados” ingleses, negando al rey vikingo su petición de morir con una espada en la mano – lo que, según la creencia vikinga, le impediría la entrada al Vahalla – y que supone justamente el inicio de remisión del personaje de Eric, al concederle a Ragnar su deseo – acción que le cuesta perder una mano como castigo del rey Aella); y el ataque de los vikingos al castillo inglés, una larguísima secuencia bélica que se inicia con la emocionante escena de la partida de las tropas vikingas bajo la lluvia, prosigue con el desembarco y avance de éstos hacia el castillo (mientras vemos los preparativos de los ingleses para defender el ataque), y culmina con el trepidante asalto a la fortaleza (con espectacular maniobra de ingeniería bélica por parte de los guerreros de Einar). Y tras el asalto, el esperado e inevitable duelo final entre Einar y Eric, un duelo en el que Einar (que ya conoce la identidad de su hermanastro) muestra su último acto de nobleza al dejarse matar por Eric, ante la extrañeza de éste, incapaz de comprender la reacción de su oponente.
 
Nada extraño, por consiguiente, que Fleischer dedique las últimas imágenes de la película al funeral del gran guerrero, cuyo cuerpo vemos adentrarse en el mar a bordo de un barco vikingo en llamas (fotograma 4). No en vano, el rey Einar es el verdadero héroe trágico de esta fantástica película de aventuras.
 
David Vericat
© cinema esencial (noviembre 2013)
 
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VÍDEOS: 
Trailer (V.O.I.)