Ray

Rebelde sin causa

Si en la espléndida Johnny Guitar, rodada justo un año antes, Nicholas Ray nos ofrecía un western de marcado tono operístico, se podría calificar a Rebelde sin causa como una historia de bandas urbanas en clave de gran musical: el formato scope, determinante para una puesta en escena de tomas largas y dinámicas coreografías dentro del plano, la expresiva utilización de los colores tan característica en Ray (curiosamente, en un film concebido inicialmente en blanco y negro), y la potencia de

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Johnny Guitar

Johnny Guitar es un western que rompe buena parte de las convenciones del género: al contrario de lo que hace pensar el título, el papel protagonista lo encarna una mujer; en lugar de grandes exteriores se desarrolla casi íntegramente en un el interior del local de Vienna (Joan Crawford); las escenas con largos diálogos sustituyen los duelos y las cabalgadas en las praderas… No en vano, por su estructura y estilización, el film de Ray adopta un tono inequívocamente operístico que acentúa el carácter dramático de la película y la sitúa como una de las obras más singulares no ya en s

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