familia

Dejad paso al mañana

“La vida pasa tan rápidamente que pocos nos paramos a pensar en aquellos que han perdido el ritmo del tiempo. Ni siquiera comprendemos sus risas y sus lágrimas, pues no existe ninguna magia que pueda unir en perfecta comprensión a jóvenes y mayores. Hay un abismo entre nosotros que sólo puede cerrarse con las palabras de un gran sabio: ‘honrarás a tu padre y a tu madre’ “
 

Director:

Las uvas de la ira

Cinco décadas de carrera al más alto nivel han elevado el nombre de John Ford a la categoría de icono de la dirección cinematográfica, si bien, al igual que sucede con otros grandes nombres de la historia del cine, un afán de 'etiquetaje' no siempre justificado le ha terminado confinando, en el imaginario cinéfilo, a un género, el del western.

Director:

Cuentos de Tokio

Como tantas otras películas de Ozu, Cuentos de Tokio arranca con unos planos exteriores atendiendo siempre a los mismos motivos (fotograma 1): un tren surcando el horizonte, tejados de edificios en la ciudad, ropa tendida al viento, unos escolares caminando por la calle. Es el prólogo que el director repite incansablemente en cada una de sus películas, de la misma manera que su personalísima puesta en escena (focal fija de 50mm, cámara a ras de suelo, uso del campo/contracampo) marca formalmente toda su obra. Se trata, como dice Ozu, de observar los detalles más cotidianos de la manera más simple y natural posible para llegar a transmitir la esencia de la vida.

Director:

Isn't Life Wonderful

Los títulos de presentación de Isn't life wonderful nos advierten de que nos encontramos ante una obra en la que “no hay acciones trepidantes ni melodramas desaforados”, muy alejada por tanto de las producciones de gran formato más célebres del director. Situada en la Alemania devastada tras el armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial, la película se centra en la lucha por la supervivencia de una familia de refugiados polacos que son trasladados a Berlín, una ciudad asolada por el hambre, la miseria y la falta de trabajo. Y es justamente ese tono alejado del gran melodrama y centrado en los pequeños detalles que describen la dura cotidianidad de la familia protagonista, lo que confiere su mayor atractivo a la película.

Director:

La canción del camino

La primera vez que vemos a Apu (Subir Banerjee) ya como niño (después de haberlo visto en el prólogo de la película como bebé) lo hacemos en el momento en que su hermana Durga (Uma Das Gupta) le despierta para hacerle ir a la escuela. Y lo primero que vemos del joven protagonista es uno de sus enormes ojos asomando por el orificio de la manta que le cubre totalmente, elocuente y bellísima presentación del personaje a través de cuya mirada se va a vertebrar la narración de este emotivo poema sobre la vida y la muerte que supuso la irrupción de Satyajit Ray en el panorama cinematográfico con la primera entrega de una de las más fascinantes y hermosas trilogías de la historia del séptimo arte.

Director:

El mundo de Apu (Apur Sansar)

Si La canción del camino (1955) vertebraba su narración en torno a la relación del pequeño protagonista con su hermana, Durga, y Aparajito (1956) lo hacía en la del adolescente Apu con su madre, Sarbojaya, El mundo de Apu, título que cierra la trilogía, se centrará en el descubrimiento del sentimiento amoroso del protagonista (Soumitra Chatterjee), a través de su relación con la joven Aparna (Sharmila Tagore), con quien contraerá matrimonio prácticamente por accidente (sustituto a última hora del novio – presa de un ataque de locura justo antes de la ceremonia - en la boda a la que acude como invitado por el primo de Aparna).

Director: