El mundo de Apu (Apur Sansar)

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Director:
Satyajit Ray

Título Original: Apu Sansar / Año: 1959 / País: India / Productora: Satyajit Ray Productions / Duración: 117 min. / Formato: BN - 1.37:1
Guión: Satyajit Ray (Novela: Bibhutibhushan Bandyopadhyay) / Fotografía: Subrata Mitra / Música: Ravi Shankar
Reparto: Soumitra Chatterjee, Sharmila Tagore, Alok Chakravarty, Swapan Mukherjee, Dhiresh Majumdar, Sefalika Devi, Dhiren Ghosh
Fecha estreno:  01/05/1959 (India)

Si La canción del camino (1955) vertebraba su narración en torno a la relación del pequeño protagonista con su hermana, Durga, y Aparajito (1956) lo hacía en la del adolescente Apu con su madre, Sarbojaya, El mundo de Apu, título que cierra la trilogía, se centrará en el descubrimiento del sentimiento amoroso del protagonista (Soumitra Chatterjee), a través de su relación con la joven Aparna (Sharmila Tagore), con quien contraerá matrimonio prácticamente por accidente (sustituto a última hora del novio – presa de un ataque de locura justo antes de la ceremonia - en la boda a la que acude como invitado por el primo de Aparna). Un sentimiento amoroso latente que Ray muestra ya al principio de la película, en la secuencia en la que vemos a Apu tocando la flauta en su humilde habitación y ocultándose de repente ante la visión de la silueta de su joven vecina a través de la ventana.
 
Estamos en Calcuta, en donde Apu intenta salir adelante a pesar de que ya en la secuencia inicial vemos al protagonista lamentándose por no poder permitirse sacarse el grado de bachiller, lo que le impedirá acceder a un trabajo como profesor de primaria y le hará aceptar un puesto como oficinista en una pequeña empresa, mientras sueña con convertirse en un famoso escritor gracias a la “magnífica novela” que está escribiendo sobre el amor (una actitud que le emparenta con la de su padre, en la primera entrega de la trilogía, poeta con los mismos y vanos anhelos de fama y reconocimiento). “¿Qué sabes tú del amor?”, le reprende en tono de burla su amigo Pulu (Alok Chakraborty) después de invitarle a comer en la que será la primera cena caliente del protagonista en meses (“¿Sabes por qué me siento hoy en la cima del mundo? Porque he comido bien por primera vez en varios meses”).
 
Hay una doble secuencia que ilustra de manera bella y concisa, con la repetición de un simple movimiento de cámara, el cambio que se produce en la vida de Apu después de contraer matrimonio con la joven Aparna: la primera vez, al principio de la película, con un travelling que nos lleva desde una ventana con cortinas raídas, a través de la cual escuchamos la lluvia torrencial en el exterior, hasta la silueta de Apu durmiendo en un viejo camastro (fotograma 1); un plano que veremos repetido, tras la llegada de Aparna ya como esposa de Apu, esta vez con la ventana cubierta por una delicada cortina, mientras en el exterior se escucha el canto de los pájaros, y con un idéntico movimiento de cámara que nos lleva hasta el lecho en el que encontramos a la pareja durmiendo (fotograma 2). Justo antes, otro momento memorable, con la llegada de Aparna, todavía engalanada como novia, al humilde cuarto de Apu, acercándose a la ventana después de observar la estancia para romper finalmente en silencioso llanto ante la incertidumbre de su futuro.
 
La historia de amor entre Apu y Aparna nos es narrada con apenas cuatro pinceladas que muestran el profundo sentimiento que acaba uniendo a la pareja: desde la nota de Aparna que Apu descubre en su cajetilla de cigarrillos (“me prometiste solo uno después de las comidas”), justo en el momento posterior a la ya mencionada escena de la ventana, con la que Ray marca una elipsis que muestra la confianza y complicidad ya forjada entre la pareja; hasta la hermosísima escena en la que Apu observa extasiado el rostro de Aparna iluminado por la luz de una cerilla y apenas alcanza a lanzar una pregunta para expresar el sentimiento de amor que le embarga (“Aparna, ¿qué tienes en los ojos?” - fotograma 3).
 
Pero, como punto final de la trilogía, El mundo de Apu da un paso más para cerrar el círculo en su exposición de la evolución del protagonista, al que hemos visto como hijo, hermano, esposo, y que finalmente deberá enfrentarse (y asumir) a su papel de padre, después del trágico destino de Aparna, fallecida al dar a luz al hijo de ambos, Kajal (Alok Chakraborty). Un círculo que advertimos que se empieza a cerrar con el plano del pequeño Kajal en la mecedora (idéntico al de Apu al inicio de La canción del camino), pero que no fructificara hasta la aceptación final de la paternidad por parte del protagonista, que no puede evitar ver al pequeño Kajal como el responsable de su desgracia.
 
Es en esta parte final de la película donde encontramos algunos de los más bellos y emocionantes momentos de toda la trilogía: Apu, durante su exilio, ascendiendo hasta la cima de un monte y lanzando al vacío las hojas de su novela inacabada (o cómo plasmar en imágenes la idea de que la vida siempre está por encima del arte); el pequeño Kajal, provisto de una máscara, cazando un pájaro como parte de un solitario juego y, al levantar la máscara, descubriendo sus enormes ojos que nos hacen pensar inmediatamente en los del joven Apu en la primera entrega de la trilogía (fotograma 4 - no me pregunten por qué, pero la de Kajal con la máscara es para mí una de las más fascinantes imágenes de la historia del cinematógrafo); y, por supuesto, la secuencia final con el reencuentro de padre e hijo, tras el emotivo episodio en el que vemos a Kajal siguiendo desde la lejanía los pasos de Apu y que culminará con el plano del pequeño a hombros de su padre que sirve de colofón a la trilogía (fotograma 5).
 
David Vericat
© cinema esencial (Julio 2017)
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