Sucedió una noche

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Sucedió una noche
Director:
Frank Capra

Título Original: It Happened One Night / Año: 1934 / País: Estados Unidos / Productora: Columbia Pictures / Duración: 105 min. / Formato: B/N - 1.37:1
Guión: Robert Riskin (Historia: Samuel Hopkins Adams) / Fotografía: Joseph Walker / Música: Louis Silvers
Reparto: Clark Gable, Claudette Colbert, Walter Connolly, Roscoe Karns, Jameson Thomas, Ward Bond, Eddy Chandler, Arthur Hoyt, Alan Hale
Fecha de estreno: 22/02/1934 (NY)

Además de una excelente comedia romántica y uno de los títulos germinales de la screwball comedy (género que, podríamos convenir, inaugura un par de años antes Lubitsch con la magistral Un ladrón en la alcoba), Sucedió una noche ostenta el mérito de ser una de las primeras, sino la primera, grandes road movies de la historia del cine, un subgénero que, a partir de la irrupción del film de Capra, encontrará en el cinematógrafo su modo de expresión más perfecto, en tanto que comparte con el mismo la idea del movimiento como característica irrenunciable (citemos a Raoul Walsh, refiriéndose a esta condición intrínseca del séptimo arte: “Llamamos al cine motion picture. Y no es por nada. El movimiento es imprescindible”).

 

Rodado justo en los inicios del New Deal instaurado por Roosevelt para combatir los efectos de la Gran Depresión en Estados Unidos, el film de Capra se sirve de su estructura en forma de viaje para realizar un recorrido por la Norteamérica más desfavorecida que servirá de escenario (y de contrapunto) a la historia del romance entre la rica heredera Ellie (Claudette Colbert) y el reportero Peter (Clark Gable) durante su viaje clandestino desde Miami hasta Nueva York (después de fugarse del yate de su padre, el millonario Andrews - Walter Connolly) al encuentro de su extravagante prometido, el aviador King Westley (Jameson Thomas). Estamos, por tanto, ante un film que combina (y de manera ejemplar) comedia romántica y comedia social gracias al magnífico guion de Robert Riskin y, sobre todo, a la habilidad de Capra para plasmar la realidad de las clases más populares a través de las vivencias, anhelos, alegrías y frustraciones del hombre corriente, verdadero protagonista de toda su filmografía (en palabra del propio Capra: “Me ocuparé de las dudas del hombre insignificante, de sus maldiciones, su pérdida de fe en sí mismo, en su semejante, en su Dios. Y mostraré la superación de las dudas, la valerosa renovación de la fe, y la convicción final de que puede y debe sobrevivir por sí mismo, y seguir siendo libre”). Una realidad que se materializa en buena parte del film en el microcosmos formado por los pasajeros del autobús en el que viaja la pareja protagonista y que tendrá como momento culminante la secuencia en la que los viajeros entonan todos juntos las estrofas de una canción popular durante el trayecto (un momento de celebración colectiva por otro lado muy recurrente en el cine de Capra).

 

Por supuesto, y como toda road movie que se precie, el viaje físico de los protagonistas provocará a su vez la evolución de sus respectivas personalidades: la de Ellie, acostumbrada a tener al alcance de la mano todas las comodidades gracias a su privilegiada posición social, a través del contacto con las condiciones de vida de las clases más desfavorecidas, lo que la llevará a aprender lecciones tan dispares como la obligación de hacer cola en las duchas colectivas, la necesidad de gestionar los escasos recursos económicos (“Desde ahora tendrás un presupuesto”, sentencia Peter en un momento del viaje) o cómo mojar una rosquilla en el café durante el desayuno (el primer momento de auténtica felicidad de la pareja y, para mi gusto, una de las mejores secuencias del film -  fotograma 1), pero también a mostrar una inédita actitud solidaria, tal como vemos en la secuencia en la que no duda en dar su último billete a una madre y su hijo que llevan varios días sin probar bocado (otra referencia del film a la difícil situación socio-económica de la época); la de Peter, desde su inicial actitud interesada ayudando a Ellie a llegar hasta el final de su viaje a cambio de conseguir la exclusiva de su historia (“Para mí usted es tan solo un titular”), hasta acabar renunciando a la recompensa que el millonario Andrews había ofrecido por su hija (y a la exclusiva que había prometido a su periódico) después de rendirse a la evidencia de sus sentimientos hacia Ellie.

 

Consecuentemente con el estilo amable de su director, las escenas de comedia de la película probablemente adolezcan del tono cáustico y subversivo que encontramos en otros grandes títulos del género (principalmente los firmados por Hawks, Sturges, Lubitsch, Wilder y LaCava), lo cual no es impedimento para poder disfrutar de algunos momentos verdaderamente brillantes: Peter explicándole a Ellie las diferentes etapas en que los hombres se desvisten (una escena que, según el anecdotario, puso en pie de guerra a los fabricantes de camisetas del país al mostrar el pecho desnudo de Gable debajo de la camisa, lo que provocó la drástica caída de las ventas de la popular prenda de ropa interior entre el público masculino); la pareja simulando ser un matrimonio vulgar y corriente para burlar el interrogatorio de los detectives a sueldo del millonario Andrews (una escenificación que se produce justo después de la mencionada escena del desayuno, lo que hace que la repentina complicidad de los personajes nos resulte del todo creíble); o la ya mítica secuencia del autoestop (con un audaz plano de las piernas de Colbert, dicho sea en descargo de la supuesta docilidad de Capra – fotograma 2).

 

Igualmente destacables son algunas de las secuencias románticas del film: Peter arropando a Ellie para pasar la noche en un pajar (magnífico el primer plano de los dos personajes reprimiendo en el último momento el impulso de besarse), o la espléndida secuencia en la que, tras explicar Peter lo que haría si alguna vez encontrara su mujer ideal, Ellie cede finalmente a sus impulsos y cruza la muralla de Jericó (fotograma 3 - esa omnipresente manta que separa a la pareja en todas las habitaciones en donde pernoctan) para declararle su amor.

 

David Vericat
© cinema esencial (diciembre 2014)

 

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Comentarios

Muy didáctico y preciso su análisis

Muchas gracias, Jorge! Un saludo