New York, New York

Spanish Catalan Chinese (Simplified) English French German Italian Japanese Korean Portuguese
New York, New York
Director:
Martin Scorsese

Título Original: New York, New York / Año: 1977 /  País: Estados Unidos/ Productora: United Artists / Duración: 163 min. / Formato: Color - 1.66:1
Guión: Earl Mac Rauch & Mardik Martin (Historia: Earl Mac Rauch) / Fotografía: Laszlo Kovacs / Música: Ralph Burns (canciones originales: John Kander)
Reparto:  Robert De Niro, Liza Minnelli, Lionel Stander, Barry Primus, Georgie Auld, Mary Kay Place, George Memmoli, Dick Miller, Leonard Gaines
Fecha estreno: 21/06/1977

De entre todos los proyectos fallidos de Martin Scorsese, New York New York es para quien esto firma el más bello y estimulante (hasta el punto de figurar en la lista de sus cinco películas que prefiero). Estimulante por arriesgado (un gran musical de estudio sobre Nueva York rodado en California cuando ya no se rodaban musicales ni películas de estudio) y bello por una puesta en escena que, apoyada en una fotografía y banda sonora extraordinarias, busca sin ningún complejo una estilización exacerbada pocas veces vista en el cine de la época (a excepción de la igualmente hermosa y fallida One from the heart, de Francis Ford Coppola, título con el que el de Scorsese guarda no pocas similitudes).
 
Película sobre el fracaso (sentimental y profesional) o, mejor dicho, sobre la delgada línea que separa al éxito del fracaso, New York New York es especialmente fascinante precisamente por la impregnación de la historia de ficción con la situación real de Scorsese en el momento de rodar la película (al borde de una ruptura sentimental y temiéndose incapaz de llevar a buen puerto el proyecto en el que se había embarcado). Pero además, New York New York es una magnífica crónica del final de la época de las grandes orquestas que daría paso a las pequeñas formaciones de jazz de club que habrían de revolucionar la música popular a partir de la segunda mitad del siglo XX. Todo ello ilustrado con una excelente banda sonora que combina algunos de los grandes temas de la época con la mayoría de composiciones originales que compuso para la película John Kander, entre las que destaca sin duda alguna el tema que da título al film, interpretado por vez primera por Liza Minnelli para la película y convertido ya en todo un clásico.
 
Otra de las apuestas arriesgadas de Scorsese fue reunir a dos actores de registros tan diferentes como Robert de Niro y Lizza Minnelli para interpretar a la pareja protagonista, el saxofonista Jimmy Doyle y la cantante Francine Evans. Esta circunstancia, unida a la técnica de improvisación que el director propuso en muchas de las secuencias, refuerza la imagen de tensión entre los sentimientos de atracción y extrañamiento que se producen en la pareja y da lugar a algunas de las mejores escenas de la película: desde el primer abordaje del pelmazo Jimmy durante la celebración del fin de la guerra, en el que Francine responde con una batería de “noes” a las acometidas de éste (claramente improvisadas en muchos casos por De Niro), hasta la posterior y magnífica secuencia de la prueba a la que Jimmy acude acompañado de Francine: viendo que el estilo del músico es demasiado agresivo para los dueños del local, Francine interviene sugiriendole tocar algo más suave y, ante la actitud negativa de éste, ella misma empieza a cantar invitando a Jimmy a seguirla con el saxofón, con lo que consigue que sean contratados los dos. La escena de Francine domando al salvaje saxofonista para hacerle tocar más suave es una de las más bellas y explícitas imágenes de la relación que va a tener la pareja a lo largo de la película (fotograma 1)
 
“¿Sabes lo que más me interesa?: primero la música, después el dinero, y después…”, le advierte Jimmy a Francine de camino a la audición, exponiéndole desacomplejadamente que el amor nunca va a ser la primera de sus prioridades. Pero a su vez, es Francine la que pone por primera vez por delante sus intereses profesionales a los sentimentales: justo después de ser contratados como pareja artística, Francine recibe la propuesta de salir de gira con su orquesta y no duda ni un minuto en dejar colgado a Jimmy, del que se acababa de despedir citándose para su primera actuación al día siguiente (en una escena que anticipa el plano final de la película, con Jimmy alejándose bajo una intensa lluvia sin que Francine pueda avisarle de su cambio de planes - fotograma 2). De la misma manera que sucedía en su vida personal, Scorsese expone la imposibilidad de una relación sentimental estable entre una pareja con ambiciones artísticas.
 
Es en este sentido en el que New York New York se aleja definitivamente de las convenciones del género. Una distancia que Scorsese pone de manifiesto en una de las más hermosas y sugerentes secuencias de la película: tras su frustrado primer intento con Francine, y de camino a su apartamento, Jimmy observa a una pareja bailando en la calle con el único acompañamiento del sonido de un tren. La imagen prácticamente fantasmagórica de la pareja de bailarines (ella interpretada por una irreconocible Liza Minnelli con peluca rubia, según explica Scorsese) aparece como un lejano y efímero reflejo de las grandes escenas de baile de la época dorada de los musicales (fotograma 3).
 
“De vez en cuando ¿no recuerdas los momentos que compartimos? Los momentos anteriores a nuestra separación”, canta Francine al frente de su orquesta mientras Jimmy la acompaña a miles de kilómetros de distancia con su saxo en la oscuridad de una calle desierta, en otra bella imagen que refleja la conexión entre la pareja y, al mismo tiempo, la gran distancia que los separa (fotograma 4). Una distancia que Jimmy salvará acudiendo al encuentro de Francine e incorporándose a su orquesta como saxofonista para iniciar por fin una relación que se adivina condenada al fracaso de antemano, tal como sugiere Scorsese situando la escena del reencuentro en un irreal escenario con árboles de cartón piedra.
 
Una vez en la orquesta, los acontecimientos se precipitan al ritmo con el que el viejo autobús recorre kilómetros de ciudad en ciudad: es justamente en el autobús donde Jimmy empieza a componer en honor a Francine el tema que da título a la película (“algun dia compondrás algo para mí”, “ya lo estoy haciendo, esto es para ti”) y, poco después, aturdido por las palabras que Francine escribe sobre él en su diario, Jimmy la lleva en mitad de la noche ante el juez de paz para que los case (en otra memorable secuencia fruto en gran parte de la improvisación de De Niro). Posteriormente, el propio Jimmy se pondrá a la cabeza de la orquesta tras la renuncia del viejo director (“recuerdas cuando actuábamos 80, 85 veces seguidas? Esos locales ya no son salones de baile: ahora hay aparcamientos, pistas de patinaje, pero ya no quedan teatros”, le confiesa éste a Francine para justificar su decisión).
 
Bajo el mando de Jimmy, y coincidiendo con el embarazo de Francine que le obliga a abandonar la formación, la orquesta va perdiendo rápidamente su prestigio al mismo tiempo que la carrera de Francine como cantante solista se encamina hacia el éxito. Finalmente, Jimmy abandona la orquesta dejándola en manos de otro de sus integrantes (el plano del nuevo director alejándose en su automóvil hacia un horizonte dominado por un irreal y agonizante cielo rojizo es otra bella imagen del fin de una época - fotograma 5), pero su reencuentro con Francine no sirve ya más que para constatar la imposibilidad de su relación (“te acuerdas de esa vieja canción que te escribí”, “¿como va a ser vieja si la escribiste para mí?”, “ya era vieja cuando la escribí”).
 
Emprendiendo ya definitivamente caminos divergentes, Francine triunfa en el cine (Scorsese se reserva para la parte final una secuencia musical de una de sus películas con el irónico título de Happy Endings) y Jimmy consigue cierto prestigio que le permite abrir su propio local a raíz del éxito del tema que compuso para ella. Su relación como pareja ha fracasado, como constatamos en el magnífico plano de la calle bajo la lluvia que cierra la película pero, tal como canta Francine tras su separación, “a veces estás feliz, otras veces estas triste, pero el mundo sigue girando”.
 
David Vericat
© cinema esencial (diciembre 2013)

VÍDEOS: 
Trailer (V.O.I.)

Comentarios

23 de diciembre de 1977. Se estrena New York New York en España. Antes de 10 días, la persona sentada junto a mi butaca, (mi Blanca, amada entonces, ahora y mañana), llora desconsolada, pienso que es por una forma de vida que se termino. Descubriré mi error. Era clarividencia. Lloraba por el futuro que se avecinaba. Cuando llego, Francine ya lo había llorado. Al contrario que en el film, Jimmy no pudo salir adelante tocando el saxofón. No le quedo ni aliento ni fuerza para hacerlo. Mas le gustaría haber muerto, pero no le dejaron, lo condenaron a ¿vivir?. Y sigue mirando siempre como canta Francine, mientras sufre esperando llegue el momento de desaparecer. Magnifica película, tristísima película, fruto de la imaginación del gran Scorsese. O ¿plasmación de una realidad futura que soñó? No lo sé. De vez en cuando la vuelvo a ver, (la película, a mi amor no), y lloro como ella lloro. Te q. x s.