western

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La venganza de Ulzana

Un carromato con una mujer y su hijo escoltados por un soldado del ejército es atacado por un grupo de apaches. El soldado, que en una primer momento huye al galope, da media vuelta al escuchar los gritos desesperados de la mujer para, una vez a la altura del carromato, disparar sobre ella a bocajarro, montar al hijo en su caballo y tratar de huir de nuevo, pero es abatido por los apaches y cae al suelo junto al joven.

Director:

Conspiración de silencio

Es posible que Conspiración de silencio no sea la mejor película de John Sturges (un director ciertamente irregular, pero con al menos un puñado de títulos más que notables, de entre las que destacaría la quizá más redonda El último tren de Gun Hill, o la sorprendente, por poco conocida, El signo de Aries), pero hay dos razones, en mi caso, que hacen de ésta una obra especialmente estimada entre todas las de su filmografía (1).
 

Director:

El signo de Aries

De todos los directores de pedigrí, llama poderosamente la atención el caso de John Sturges. ¿El motivo? Que su obra tiene una nítida división cualitativa entre una primera etapa, por más que irregular, de categoría, y una segunda lamentable en su conjunto (pese a alguna agradable excepción, como La hora de las pistolas, 1967). El gran Sturges hay que buscarlo, pues, en la década de los cincuenta: aparte de El último tren de Gun Hill (1959), son especialmente memorables La calle del misterio (1950), Fort Bravo (1953) y Duelo de titanes (1957).

Director:

Duelo en la alta sierra

Cuando Steve Judd (Joel McCrea) se presenta en el banco del pequeño poblado minero para hacerse cargo de la misión de hacer llegar el oro extraído en la cima de las montañas, el administrador le expresa sin reparos su sorpresa ante la imagen de un hombre avejentado, que apenas puede leer la letra de su contrato: “Debo decirle que esperaba a un hombre mucho más joven”; a lo que Judd responde, lacónico: “Bueno, fui joven. Todos lo fuimos” (fotograma 1).
 

Director:

Centauros del desierto

Si para muchos (entre los que me incluyo) John Ford es el Shakespeare del cine, no resulta demasiado osado afirmar que Centauros del desierto es en el arte del cinematógrafo el equivalente a La Odisea en la historia de la literatura (no sólo por las evidentes referencias temáticas del film al clásico literario sino, sobre todo, por la magnitud y los logros de la propia obra cinematográfica).

Director:

Incidente en Ox-Bow

De entre los excelentes directores a los que el caprichoso destino ha relegado a un segundo plano, William A. Wellman es sin duda uno de los casos más lacerantes: autor de cerca de setenta títulos que abarcan desde los años del cine mudo hasta finales de la década de los cincuenta, Wellman es a menudo más recordado como el director del primer film galardonado con el Oscar a la mejor película (Alas, 1927) que como responsable de no menos de una docena de excelentes obras entre las que destaca, por encima de todas, esta magnífica Incidente en Ox-Bow.
 

Director:

Pasión de los fuertes

"He conocido a Wyatt Earp. Fue el quien me contó la historia de O.K.Corral. Yo era entonces ayudante de dirección de mi hermano y rodábamos westerns. Los figurantes eran auténticos cowboys y eran verdaderos amigos de Wyatt Earp. Venía con frecuencia a verles y pude hablar con él. Temblaba al acercarme a él, tanto me intimidaba. Era un hombre bastante corpulento, muy avaro en palabras, de una calma sorprendente. No era un buen tirador, pero como era muy valiente, se acercaba mucho a su adversario antes de hacer fuego. Como en mi película, por lo demás.

Director: