drama social

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La sal de la tierra

Si algún plano puede resumir las muchas virtudes de La sal de la tierra, no puede ser otro que el del rostro de Esperanza (Rosaura Revueltas) inundando de dignidad la pantalla al final de esta extraordinaria película insólitamente parida en la reaccionaria Norteamérica de la década de los cincuenta (fotograma 1). Reconocida como la única obra incluida en la lista negra del Comité de Actividades Antiamericanas, La sal de la tierra se gesta de hecho como respuesta de un grupo de cineastas, con el director Herbert J.

Director:
Herbert J. Biberman

La carreta fantasma

Si hay un hecho que ha motivado que La carreta fantasma sea algo más conocida entre el aficionado medio que muchas otras obras de la época del cine mudo, éste es sin duda el del homenaje que en su día le realizara Stanley Kubrick en la secuencia más celebrada de El resplandor (The Shining, 1980).

Director:
Victor Sjöström

Dies Irae

Lo que busco en mis películas, lo que quiero obtener, es penetrar hasta en los pensamientos más profundos de mis actores a través de sus expresiones más sutiles. Porque esas expresiones desvelan el carácter del personaje, sus sentimientos inconscientes, los secretos que reposan en las profundidades de su alma
Carl T. Dreyer
 

Director:
Carl Theodor Dreyer

Un verano con Mónica

En 1931 Tabú de Murnau estableció la referencia insuperable para un subgénero cinematográfico que tendría después una amplia descendencia: las historias de parejas a las que la fuerza del primer amor empuja a recluirse en sí mismas, fuera de la sociedad o en conflicto violento con ella. A esta corriente se adscribe Un verano con Monika, que mantiene la oposición entre la naturaleza y la ciudad, entre el día y la noche, característica de la película de Murnau, así como la proximidad del mar (aunque con diferentes connotaciones, de amenaza y liberación respectivamente).

Director:
Ingmar Bergman

¡Qué verde era mi valle!

Igual que en la posterior El hombre que mató a Liberty Valance con respecto a la desaparición del salvaje oeste ante la irrupción de la ley y el orden impuestos por los nuevos tiempos, hay en ¡Qué verde era mi valle! un llanto sereno y resignado por un mundo de viejos valores que debe ceder paso irremisiblemente a una nueva época marcada por las reivindicaciones laborales y sociales frente a la opresión económica y religiosa de principios del pasado siglo.

Director:
John Ford

Doce hombres sin piedad

Resulta sintomático que el primer largometraje para la gran pantalla firmado por Sidney Lumet sea esta adaptación del montaje original realizado para televisión en 1954 por Franklin J. Schaffner. No en vano, Lumet abandera la generación de directores que dieron al salto al cine después de formarse en producciones televisivas, junto a nombres como Delbert Mann, John Frankenheimer, Martin Ritt, Robert Mulligan, Stanley Kramer, George Roy Hill, Stuart Rosemberg, o el propio Schaffner.

Director:
Sidney Lumet